Crítico gastronomico Philippe Regol Sobre Restaurante Izarra

Crítico gastronómico Philippe Regol sobre Restaurante Izarra

Acabo de conocer este restaurante gracias a Isabel Acevedo encargada de organizar una pequeña comida para celebrar su 40 aniversario.

Esta casa familiar empezó como “bar de vinos” con los padres de los que ahora la regentan:Carmen y Alberto González . No se encuentra en los barrios de moda de la ciudad y recibe principalmente a la gente de la zona de la plaza Tetuán. Sin embargo, su cocina tradicional navarra, hecha con productos de calidad, entra perfectamente en los gustos actuales de un cierto retorno a la cocina popular.

Nos preguntamos en la sobremesa, el porqué de esta desafección de una gran parte de la clientela hacia este sello de cocina vasco-navarra que fue sinónimo durante décadas en toda España de calidad gastronómica. Una cocina regional excelsa que suplió al nivel interno los déficits de otras cocinas y se erigió en mascarón de proa de la cocina regional “española”, hasta tal punto que , hecho significativo, el primer 3 estrellas al nivel estatal fue justamente Zalacain, templo de este cocina “vasco-navarra”.

fotografo bodas
fotógrafo por horas. Reportaje de boda.

 

Hoy esta cocina se mantiene aun en Madrid, donde conserva una parte de un público fiel, más “conservador” al nivel culinario,(mientras otra parte mucho más abierta se vuelca en la cocina-fusión),  pero ha sido en gran parte marginalizada en Barcelona, con el auge, en las dos últimas décadas de la cocina catalana moderna. Una cocina moderna que ha propiciado a su vez en los últimos años un retorno hacia las raíces de su propia cocina popular. Adrià lamentaba hace una decena de años que era difícil comer en Barcelona una buena cocina popular. Ahora en cambiado las cosas…Ver el auge de la cocina “tabernícola”.

El sello de la excelencia vasco-navarra no ha sido eclipsado . Es simplemente una oferta más dentro de la enorme variedad gastronómica que ofrecen las grandes capitales. Compite como puede en Barcelona con el auge de la cocina moderna “de autor”, y el fricandó a su vez se codea con el sushi mientras asoma el ubicuo ceviche, los tacos y los aguachiles. El gusto del cliente se va ensanchando y pide hoy algo más tal vez que la merluza a la donostiarra, el ajo arriero o las pochas.

Sin embargo, cuando esta cocina se hace bien y de manera casera, como lo he podido experimentar hoy en IZARRA, todos estos platos tienen mucho encanto.

Carmen se encarga de la cocina, ayudada con un par de pinches, mientras Alberto atiende sólo en la sala y, detalle que no puede faltar, se encarga de elaborar un pacharán muy poco alcohólico, realmente delicioso, para acompañar la insustituible panxineta de crema. Como lo vemos, no se trata aquí de sorprender , sino de provocar el encuentro, o eterno reencuentro, con platos de un imaginario vintage, de la cual una cierta clientela no se ha despegado nunca.Leer mas sobre el blog del Critico en GastronomíaPhilippe Regol